‘Un hombre llamado Caballo’, el ritual más atroz visto en el cine






Escalofriante, horripilante, espeluznante, atroz. Los adjetivos que se emplearon para promocionar Un hombre llamado Caballo querían llamar la atención del público más morboso, y lo mismo ocurría con el póster de la película, que en Alemania era casi tan salvaje como lo fue el de Holocausto caníbal. Para ‘vender’ la película se hacía referencia a un horripilante ritual, una escena no apta para espectadores sensibles. ¿En qué consiste ese pavoroso ritual? ¿Se practicaba de verdad? Vamos por partes. La película, dirigida por Elliot Silverstein, se basa en un relato corto de Dorothy M. Johnson, autora de títulos que también triunfaron en el cine como El hombre que mató a Liberty Valence El árbol del ahorcado, y para muchos analistas se enmarca en ese cine que se muestra respetuoso con los indios, con el clásico Fort Apache, de John Ford, como uno de los referentes principales y, más tarde, con Bailando con lobos, de Kevin Costner. En Un hombre llamado Caballo se hace un fiel retrato de los Sioux Lakota, una de las tribus más conocidas -gracias al cine- de las praderas del Norte y Medio Oeste de los EE. UU. Y para ello se recurrió a entidades como el Instituto Smithsoniano, el Museo Americano de Historia Natural y la Biblioteca del Congreso. También a la pintura del XIX, sobre todo a la de artistas como el suizo Karl Bodmer y sobre todo el norteamericano George Catlin, que fueron una referencia estética para construir algunas escenas más difíciles del rodaje. 



Póster de ‘Un hombre llamado Caballo’ RTVE

Un hombre llamado Caballo

Para no desvelar muchos detalles del argumento, hacemos una pequeña sinopsis. La acción transcurre en Estados Unidos, en el año 1825. El aristócrata inglés John Morgan, papel que interpreta Richard Harris, cae en manos de los indios Sioux, al que someten, denigran y obligan a trabajar en las tareas menos adecuadas para un ‘hombre’. Su servilismo hace que le llamen caballo, pero poco a poco su actitud cambia, se integra en la tribu y se enamora de Running Deer, la hermana del jefe Mano Amarilla. Un movimiento pensado en ascender en la comunidad, algo que va haciendo demostrando su talento con las armas y la destreza en la batalla. Pero antes de casarse con la joven Sioux, Morgan tiene que pasar por una durísima, el llamado ‘Culto al sol’: si lo supera tendrá derecho a desposar a Running Deer, pero si fracasa será expulsado de la tribu. La prueba es una especie de rito iniciático, una puerta a una nueva personalidad, a un nuevo hombre: dejar atrás al aristócrata inglés para ser un indio Sioux.


Richard Harris es John Morgan en ‘Un hombre llamado Caballo’ RTVE

La escena más atroz de la película

John Morgan tiene que pasar por varios estados. Primero un proceso de purificación física y mental, marcado por la limpieza y el ayuno. Luego entra a la ceremonia salvaje: morir para renacer. Este es el punto álgido de la cinta: a Morgan le cortan por encima de los pezones, haciéndole cuatro rajas, dos en cada lado, por las que atravesarán dos palos de madera. De ellos le cuelgan con unas cintas de cuero hasta quedar de puntillas y así, dolorido y sangrando, tiene que cantar y ‘bailar’ mirando al sol, un ritual que dura varias horas y que le hacen entrar en un estado de alucinaciones que marcan su nueva etapa. “Si no hay dolor, nada bueno nace. Incluso la semilla estalla para hacer hierba”, le dicen.

Para la escena se recurrió al famoso artista de maquillaje protésico John Chambers, famoso por haber ideado las orejas Spock en la serie Star Trek y por la caracterización que realizó para los personajes de El planeta de los simios. Chambers moldeó un pecho, o más bien una coraza, por la que se suspendía a Richard Harris. El efecto logrado era muy realista y el público reaccionaba con una mezcla de asco y nauseas, pero sobre todo rechazo. Pero, ¿realmente estos rituales se hacían así?


Richard Harris como John Morgan en la ‘Danza del sol’ rtve

Danza del sol, ¿realidad o ficción?

Buceamos ahora en la historia de América del Norte para indagar en las tradiciones de las tribus indias para encontrar la Danza del Sol, un ceremonial que se llevaba a cabo en Canadá, América Central y México en honor al bisonte, su animal sagrado. “Wakan Tanka, ¡ten misericordia de nosotros!, ¡queremos vivir! Esta es la razón por la que hacemos esto. Dicen que viene una manada de bisontes; ya están aquí. Aquí en la tierra, vivimos con el bisonte y te estamos agradecidos por ello, pues él nos da nuestro alimento y hace dichoso al pueblo, es nuestro pariente .¡Oh bisonte, tú eres la tierra!”, cantaban,

Aunque con variaciones según el lugar, casi todas las tribus seguían un mismo guion: primero se hacía la purificación corporal y el ayuno, luego se llevaba al sujeto al lugar sagrado y se le colgaba cuando salía el sol. La tensión que provocaba el peso del cuerpo crecía por momentos y en algunos casos el pecho se deformaba considerablemente e incluso llegaba a desgarrarse, provocando heridas considerables. El ayuno, la insolación y el dolor llevaba al hombre a un estado de inconsciencia y delirio, pero su fortaleza impedía que se desmallara y ‘danzara’ al ritmo de los cánticos y los tambores. De hacerlo, era ridiculizado y señalado, viéndose obligado a llevar ropa de mujer y hacer tareas domésticas: todo para evidenciar su falta de fortaleza, de masculinidad. 


‘Un hombre llamado Caballo’ se estrenó en 1970 RTVE

El gobierno norteamericano llegó a prohibir esa ‘Danza del Sol’ en 1884, pero se dice que muchas tribus nativas siguieron celebrándola hasta principios del siglo XX. Curiosamente, cuando Jimmy Carter llegó al poder, entre 1977 y 1981, abolió la prohibición y algunos indios retomaron las ceremonias, aunque en muchos casos más ‘suavizada’ y destinada al turismo. En 2003 se tomó una nueva decisión. El Guardián de la XIX Generación de la Sagrada Pipa de Ternero de Búfalo Blanco de los Lakota redujo la asistencia a la Danza del Sol solo a los nativos, impidiendo a los que no fueran indígenas estar en los lugares sagrados. Una declaración que recibió el apoyo de líderes espirituales de las tribus Cheyenne, Dakota y Nakota.

Días de Cine Clásico recupera Un hombre llamado Caballo, estrenada en 1970, con Richard Harris al frente de un reparto mixto: Judith Anderson, Jean Gascon, Manu Tupou, Corinna Tsopei. Se podrá ver esta noche en La 2 de RTVE a las 22.05 horas y a la misma hora, estará disponible en RTVE Play hasta el 24 de julio.



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