¿Qué sabes del “abrazo” de san Joaquín y santa Ana, los abuelos de Jesús? – Iglesia Española


En este día mi alma ha sido engrandecida”. Estas palabras proceden de la la madre de la Virgen María, santa Ana, para expresar su agradecimiento a Dios por haber concebido y haber dado a luz una niña. Así cuenta la tradición el “abrazo ante la Puerta Dorada de Jerusalén”, que en numerosas obras de arte fue empleado para representar la concepción milagrosa de María en el seno de Santa Ana.

La Facultad de Literatura Cristiana y Clásica San Justino, de la Universidad San Dámaso (UESD), presenta la serie de vídeos titulada “Textos Cristianos Antiguos. ¿Qué nos dicen hoy'”. En este episodio nuestra profesora Pilar González Casado, Catedrática de Literatura Árabe Cristiana, nos habla sobre el abrazo de los abuelos de Jesús, San Joaquín y Santa Ana.



Algo más que un recurso literario

Joaquín y Ana, personas de edad avanzada y apreciadas en la comunidad, no habían podido concebir un hijo, lo que para el mundo hebreo de la época suponía un castigo divino. Tras ser San Joaquín expulsado del templo por su falta de descendencia, se retiró al desierto donde ayunó y rezó hasta que un ángel le hizo saber que el Señor había aceptado su ruego. Simultáneamente, santa Ana recibió la visita de un ángel que le anunció la importancia de su primogenitura. Tras dicho anuncio Ana saldrá a recibir a su marido a la puerta y allí le abrazará. Según la tradición, este es el momento en el que la niña es concebida. Este instante es el que se va a plasmar en el arte, en ocasiones acompañados de un ángel que hace el gesto de unir sus cabezas.

En clave cristiana, el autor del protovangelio llena el silencio evangélico sobre el nacimiento y la infancia de María recurriendo al Antiguo y al nuevo testamento. Así en Joaquín se reúnen Abraham padre en la vejez, Moisés, Elías y Cristo que ayunaron también 40 días y 40 noches. En Ana confluyen Sara madre la vejez, Ana la madre de Samuel que sufre vejaciones por su esterilidad y que también ofrece a Dios su hijo, Susana que pasea por su jardín y alza su mirada al cielo para llorar por una acusación injusta y la propia María que bendice a Dios por haberse fijado en ella.

El libro del Génesis, el de Samuel y el de Daniel, junto con los dos primeros capítulos de Lucas impregnan la personalidad de Joaquín y Ana y la concepción y el nacimiento de María tras esta presentación de Joaquín y Ana, como algo más que un recurso literario. Es un método exegético que tiene importantes resonancias teológicas y está mostrando que la línea iniciada en Abraham y Sara tiene su continuidad y su culmen en Jesús y María.



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