A sus 48 años el chileno de exportación, José Pedro Balmaceda Pascal, tiene una larga historia que contar. Con matices diversos en lo que pareciera uno de los guiones que él mismo suele protagonizar, el actor abandonó nuestro país en la década del 70′ junto a su familia, un viaje motivado por las dolorosas circunstancias políticas que sumieron a Chile en 17 años de la oscura dictadura de Augusto Pinochet.

De hecho, el relato de su intensa existencia apunta a que el actualmente catalogado como «el actor latino del momento», que ha consolidado una exitosa carrera como consecuencia de aclamados personajes de series como «Game of Thrones», «Narcos», «The Mandalorian» y «The Last of Us», habla de que dejó el país en brazos de su familia, integrada por sus padres, la psicóloga Verónica Pascal y el médico José Balmaceda Riera, quienes mantenían vínculos con el PS, participando de manera activa en sus actividades, a lo que se suman su parentesco con Andrés Pascal Allende, sobrino del ex presidente Salvador Allende y otrora secretario general del extinto Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), quien es su primo.

Atendiendo a la crítica situación país y a la postura política del clan Pascal-Balmaceda, la pareja pide asilo en la Embajada de Venezuela, mientras que los dos hijos que tenían en ese momento, Javiera de tres años y José Pedro, de seis meses, permanecieron con su tía, la hermana de su padre.

Pedro Pascal junto a su padre en una imagen publicada en su cuenta de Instagram

Pedro Pascal junto a su padre, José Balmaceda, en una imagen publicada en su cuenta de Instagram

Eran tiempos duros en que la responsable de ambos los paseaba por afuera de las dependencias diplomáticas para que sus padres los pudieran ver.

Llegado 1976, acceden a un permiso de exilio para radicarse en Dinamarca, lo que transformó a Europa en la primera parada del matrimonio en su internacional periplo marcado por las adversas circunstancias locales. Tanto así, que sólo los descendientes de los Balmaceda Pascal podían regresar a nuestro país, su país.

Posteriormente, la familia viaja Texas (Estados Unidos), tiempo en que Pedro compartió importantes momentos de su compleja y acontecida infancia con su hermana Javiera, actualmente consolidada como una destacada ejecutiva en Amazon Studios.

Orange County, una zona ubicada al sur de Los Ángeles, en California, sería el próximo destino de la familia, que pronto enfrentaría un complejo momento a causa de la actividad profesional del patriarca de los Balmaceda Pascal.

Una dura adolescencia marcada por el bullyng

José Balmaceda Riera, quien junto a dos colegas, el chileno Sergio Stone y el argentino Ricardo Asch, se dan a la tarea de instalarse con una clínica de fertilidad que terminó asociándose con la Universidad de California, parecía consolidarse en medio de un emprendimiento que recibía cada vez a más mujeres ávidas de tratamientos.

Tanto así que el pasar económico de la familia mejoró ostensiblemente, lo que le permitió reponerse de los tiempos de bonanza perdidos por su devenir como consecuencia de su salida de Chile. Todo esto, mientras Pedro empezaba a acercarse a su gran pasión, el cine.

Sin embargo, en plena adolescencia, cuando estudiaba en un colegio de Newport Beach, en Orange, el hoy más célebre de los Pascal Balmaceda, enfrentaría complejos episodios de bullying que él mismo sinceró hace unos años en entrevista con Paula.

“A los 13 años, muy metido en el cine, leyendo obras de teatro, libros, tele, tele, tele, obsesivo con estas cosas, tuve la mala suerte de encontrar a pocos como yo. Era un mundo muy apegado al conservadurismo y sus privilegios, donde no calzar era castigado (…) Había un grupo de cabros de mier… que fueron mis amigos el primer año y se transformaron en mis terrores de ahí en adelante”, aseguró el 2017.

“No disfruto recordando esa época”, agregó respecto de las duras circunstancia que motivaron a Verónica, su madre, a cambiarlo de colegio, optando por uno con inclinación artística, asumiendo el perfil del entonces golpeado Pedro.

«Todo se sentía frágil»

Lo que vino después fue igualmente complejo. Porque luego de que Pascal hijo entrara a estudiar para transformarse en actor en la Tisch School of the Arts, un convulsionado 1995 marcaría un antes y después en la familia, ahora golpeada por los hechos que afectaron a la clínica de fertilización de José Balmaceda, que fue acusada utilizar, sin previo consentimiento, óvulos de mujeres en tratamiento para ponerlos a disposición de pacientes que dieron a luz con ellos.

Desatado el escándalo, el recinto asistencial cerró en medio de acusaciones de fraude, por lo que los padres del hoy actor decidieron abandonar Estados Unidos para evitar las consecuencias de un procesamiento legal que, a esas alturas, parecía inevitable.

Pedro y Javiera, sin embargo, permanecieron en EE.UU. Sin sus padres, la fractura emocional que este episodio generó fue sincerada por el propio intérprete en la mencionada entrevista. «De un día para otro, ya no había hogar para volver. De repente la idea del nido seguro había desaparecido», contó Pascal.

«Nunca pensé que esto podría cambiar tan repentinamente como les pasó a mis padres cuando se convirtieron en exiliados. Todo se sentía frágil. Además, sabía que el matrimonio de mis padres estaba mal y que la tensión de esas circunstancias difícilmente iba a terminar. La vida de mi madre se sentía en peligro y la línea entre necesitarla, estar allá para ella, y finalizar mis estudios y seguir una carrera, era un conflicto horrible”, admitió el actor.

La separación y el suicidio de su madre

Inevitablemente, la pareja terminaría separándose en la antesala de un hecho muy duro e inolvidable para el clan familiar. Tras un período de gran vulneración emocional, el año 2000 Verónica Pascal se suicida.

Pedro deja de ser Pedro Balmaceda y en tributo a ella, en medio de su lacerante dolor, pasa a llamarse Pedro Pascal. «Pienso en ella todos los días (…) vivo para ella aunque se haya ido”, comentó el actor que en su práctica diaria acostumbra a hablar de ella, manteniéndola viva en él.

Con el correr del tiempo, Pedro busca hacerse un lugar en la escena de la actuación, un intento en el que no vio fruto sino luego de transcurridas varias fallidas incursiones, lo que lo llevó a tener bajas remuneraciones que apenas le permitían mantenerse.

Insatisfecho y frustrado, hasta se aventuró a incursionar como gogo dancer en Madrid, hasta donde viajó para intentar darle un nuevo impulso a su entonces alicaída carrera.

Amanda Peet, esposa de uno de los creadores de Game of Thrones, David Benioff, sería quien a través de una amiga le permitiría llegar al cerebro creativo de la serie que marcaría su ascenso en la escena hollywoodense, tras interpretar al príncipe Oberyn Martell en la adaptación televisiva del guion de HBO.

Verónica Pascal

La mamá de Pedro, Verónica Pascal- Foto: Instagram Pedro Pascal

Su activismo político y LGTBIQ+

Lo que vino después fue el inicio de una serie de estelares participaciones en distintas producciones, mientras su vínculo con nuestro país empezaba a estrecharse de manera creciente, en una suerte de especial relación con su público local, circuito en el que destaca su público apoyo a la campaña presidencial de Gabriel Boric hace casi dos años, entre otros episodios que apuntan a un vínculo muy especial en el que se cruzan historias de encuentros en aeropuertos donde al cotizado actor se le reconoce como un hombre sencillo, amable y muy cercano en su contacto con sus fieles seguidores, lo que lo lleva a ser permanentemente tendencia en redes sociales.

Justamente en este tipo de plataformas es donde habitualmente comparte mensajes de apoyo a la comunidad LGTBIQ+ con la que tiene una relación muy cercana dado que otra de sus hermanas, la también actriz Lux Pascal, es una mujer trans.

De esta manera, y tras marcar presencia con roles como el de Javier Peña en «Narcos», luego de lo cual asumió el protagónico en «The Mandalorian» (Star Wars) y últimamente destacando en su celebrada interpretación de Joel Miller en «The Last of Us», Pascal se encarama en los lugares de avanzada de la escena internacional, donde este año ha cosechado todavía más éxitos.

Desde «Saturday Night Live» a los Emmy

A comienzos de febrero, Pedro Pascal fue el gran invitado de «Saturday Night Live», uno de los programas más célebres de Estados Unidos donde ofició como presentador y protagonizó un aplaudido monólogo en el que repasó su dura infancia en dictadura, reconociendo el valor de sus padres al emigrar al país donde está radicado, asumiendo que de no haber sido por esta decisión, no habría llegado al lugar en el que se encuentra, respaldado y admirado en una industria que esta semana volvió a evidenciar el peso que el chileno tiene en ella.

En el contexto de las nominaciones a los Emmy 2023, el chileno aparece en tres categorías, siendo la más importante la de Mejor Actor de drama por su rol en «The Last Of Us», a lo que suma la que capitalizó en la categoría de Mejor Actor invitado en una serie de comedia, por su aparición en «Saturday Night Live». Por último, se alzó con una una nominación en la sección de Mejor Narrador, por su participación en la serie documental «Patagonia: Life on the edge of the world» (CNN).





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