biografía y fotos de una estrella grande y rota



Puedes creer o no creer, pero cuando Maria Zakharenko estaba embarazada de Natalie Wood, recién llegada a EEUU en 1938, tras huir con su marido y su hija mayor de la Gran Purga que consolidó a Stalin, se le acercó una gitana, le cogió la mano y le dijo: “Su hija será una gran estrella, pero deberá tener mucho cuidado con las aguas oscuras”. Parece que Maria no solo era creyente, sino también ambiciosa, porque en cuanto surgió la oportunidad presentó a su pequeña a un casting. Entonces vivían en Santa Rosa, una ciudad de California conocida por sus viñedos, cuyos alrededores utilizaba el director y actor Irving Pichel para rodar sus filmes. Cuando la madre, exbailarina, se enteró, le faltó tiempo para presentar a su pequeña Natacha, de cuatro años, a las pruebas. “Canta como tú sabes”, le dijo, mientras la sentaba en las rodillas de Pichel. Esa imagen hoy produciría rechazo, pero entonces eran otros tiempos y a la rusa le funcionó. La niña rodó entre 1943 y 1946 cuatro películas, entre ellas Mañana es vivir, con Claudette Colbert y Orson Welles, y La amazona caprichosa, con Barbara Stanwyck. Sin duda, había nacido una estrella.

“A veces tenía pesadillas con mi familia muriéndose de hambre si no actuaba”

natalie wood retrato de niña

La actriz-niña Natalie Wood, haciendo de modelo con los vestidos que se enviaron a los huérfanos rusos de Nueva York.

Bettmann

Dicen que su madre era una mánager tan feroz que consiguió incluso un contrato en los grandes estudios de Hollywood para su marido, de profesión carpintero. Lo malo es que el infortunio pronto apareció con una serie de ataques al corazón que hicieron que finalmente todo el peso de la economía familiar recayera sobre la tierna Natalie. “El casting de hoy es crucial, Natacha, tu hermana necesita unos zapatos nuevos”, dicen que dijo su madre. La presión laboral y emocional siempre le acompañó. “A veces tenía pesadillas con mi familia muriéndose de hambre si no actuaba”, confesó ella en una entrevista.

Natalie Wood, ensalzada por Orson Welles

A esa corta edad no solo había asumido responsabilidades, sino también un cambio de nombre para recordarla mejor aunque no fuera de su agrado: Wood, por Samuel Wood, el director de Un día en las carreras, Una noche en la ópera o Por quién doblan las campanas. Ya no había vuelta atrás. Natalie Wood era una realidad que crecía alimentándose en los caterings de los rodajes. Esa era su vida: comer, recitar y obedecer. “Era muy retraída, muy tímida, hacía lo que me decían que hiciera y trataba de no defraudar a nadie. Sabía que tenía llevar a cabo un deber, y me enseñaron a seguir órdenes”, confesó ya de adulta. Y lo hacía tan bien que hasta Orson Wells reconoció su precocidad: “Recuerdo que durante seis o siete tomas yo me seguía equivocando, pero Natalie no. Ya era una pequeña y perfecta profesional”.

natalie wood y orson welles en mañana es vivir

Natalie Wood y Orson Welles, en un fotograma de la película Mañana es vivir (1946), de Irving Pichel.

Bettmann

Natalie Wood, de niña prodigio a rebelde con causa

Como Elizabeth Taylor o Judy Garland, Natalie Wood fue una niña prodigio que supo transicionar sin baches en el difícil camino hacia la preadolescencia. El fantasma y la señora Muir, de Mankiewicz (1947), o La estrella (1952), junto a Bette Davis, son un espléndido ejemplo. Pero con la edad llegó también la rebeldía y, en 1955, la película con la que se hizo mujer y se convirtió en todo un ídolo de su generación y de las venideras: Rebelde sin causa, el drama de Nicholas Ray con el que James Dean –aquí sus 30 mejores fotos– también pasó a la posteridad.

natalie wood, james dean y nicholas ray

Natalie Wood y James Dean, en un descanso del rodaje de Rebelde sin causa, de Nicholas Ray. La actriz se enamoró perdidamente del director..

Sunset Boulevard

Natalie Wood, su primera gran decisión

Ella misma reconoció que esa fue la primera película por la que de verdad quiso ser actriz, la primera película en la que no estuvo influenciada por su madre: “Fue muy importante para mí porque hasta entonces solo había hecho papeles de niña, hasta entonces solo había hecho lo que me habían dicho”. Cuando sus progenitores leyeron el guion, le prohibieron que aceptara el papel porque creían que los padres que allí aparecían eran muy poco compasivos, pero ella sintió todo lo contrario: tenía que interpretar a Judy porque se sentía muy identificada con ella: “Imagino que esta fue mi primera rebelión”. Tenía 17 años cuando rodó este drama adolescente y poético con el que todos nos hemos sentido identificados alguna vez. Le costó que confiaran en ella para el papel, pero lo consiguió cuando demostró que ya no era esa niña de las trenzas y la dulce sonrisa. Es más, también se había enamorado, según le confesó a una de sus íntimas, del director Nicholas Ray, 27 años mayor que ella. Nunca fue un secreto: le gustaban mayores.

natalie wood retrato en bikini

Un bello retrato de la actriz que, a pesar de su prematura muerte, llegó a rodar casi 60 películas.

Silver Screen Collection

Natalie Wood, ídolo generacional

Con el público entregado y la crítica en el bolsillo –estuvo nominada a los Oscar por Rebelde sin causa –aquí las 110 mejores películas de la historia del cine– y en dos ocasiones más, por Esplendor en la hierba (1961) y Amores con un extraño (1963), aunque nunca se llevó la estatuilla–, Natalie Wood trabajó al año siguiente en una gran película de John Ford, junto a John Wayne, Centauros del desierto, donde interpretaba a una joven que había sido raptada y criada por los comanches. Su belleza sencilla y sin estridencias, pero tremendamente magnética, cuajaba en cualquier tipo de piel y personaje. Cómo no recordarla también como la tierna María, la puertorriqueña de West Side Story (1961) que enamoró a tantas generaciones, papel en el que se empleó tan a fondo que hasta estudió las canciones, aunque finalmente decidieron doblarla con la voz de Marni Nixon, la soprano que también prestó su voz a Audrey Hepburn en la mítica My Fair Lady (1964).

Natalie Wood: de Robert Wagner a Warren Beatty

robert wagner y natalie wood en el aeropuerto de londres

Natalie Wood y su marido, el también actor Robert Wagner, en el aeropuerto de Londres, en 1976. Estuvieron casados desde 1957 a 1962. Tras rehacer sus vidas por separado, volvieron a contraer matrimonio en 1972.

Hulton Deutsch

Este musical, que pasará a la historia del cine como uno de los grandes con diez premios Oscar, incluidos mejor película y mejor dirección, coincidió con su primera crisis matrimonial. Natalie se había casado en 1957 con Robert Wagner, entonces una estrella del cine juvenil de los 50, por el que sentía debilidad desde niña. “Un día me casaré con él”, le dijo a su madre cuando apenas había cumplido diez años, un día que se cruzaron con el actor por los estudios de la 20th Century Fox. Ella tenía 19 años y él 26 cuando se dieron el ‘sí, quiero’. Eran la pareja perfecta, el objeto de deseo de la industria y de todas las revistas, pero precisamente esos años coincidieron con el despegue profesional de la actriz y el repliegue no planeado del actor hacia la televisión. Solo trabajaron una vez juntos, en Los jóvenes caníbales (1960). Luego, un supuesto affaire del actor ‘por culpa’ de la esposa trabajadora y ausente –entonces cualquier excusa valía– acabó con su felicidad.

Unos dicen que se lió con la secretaria personal de Wood, otros que fue con el mayordomo porque era bisexual. Fuera quien fuese, lo cierto es que Natalie se dio un auténtico homenaje con Warren Beatty, un año menor que ella, que oficializó cuando recuperó la soltería. Beatty y ella se habían conocido rodando Esplendor en la hierba (1961), otro de los grandes dramas románticos de la actriz, dirigida esta vez por el gran Elia Kazan. Si quieres imaginar cómo fue lo suyo, no tienes más que revisar este clásico del cine para comprobar que fue puro fuego y obsesión. En la vida real también hubo tormento, desafío, incomprensión y un final casi como el que interpretaba en la película, con trastorno mental e intento de suicidio incluidos.

natalie wood y warren beatty

Natalie Wood y Warren Beatty se enamoraron rodando Esplendor en la hierba, un dramón romántico que acabó traspasando la pantalla.

Hulton Archive

Natalie Wood y sus otro novios de Hollywood

Michael Caine, Steve McQueen, Tony Curtis, Dennis Hopper y Elvis Presley fueron otros de los novios que le asignaron con más o menos acierto las crónicas de sociedad de la época, porque con el tiempo se ha sabido, por ejemplo, que la supuesta relación que mantuvo con el rey del rock no fue más que una estrategia de marketing del malvado mánager de este, conocido como el coronel Tom Parker.

natalie wood y elvis presley

La relación de Natalie Wood con Elvis Presley fue puro marketing. Años después ella dijo que él era tremendamente aburrido.

Bettmann

Natalie Wood, por el feminismo y la libertad sexual

Dejemos a un lado los cotilleos y recuperemos a la Natalie Wood combativa y justiciera, la que luchaba como pocas en su época con esa cara de ángel y se enfrentaba a los grandes estudios para reivindicar los mismos contratos de sus compañeros hombres. Por ejemplo, en la película La carrera del siglo (1965), a las órdenes de Blake Edwards, se enteró de que sus compañeros de reparto Tony Curtis y Jack Lemmon cobraban más que ella, y protestó hasta que consiguió mejores condiciones. También apoyaba el feminismo y la libertad sexual, promoviendo proyectos como la cinta Bob, Carol, Ted y Alice (1969), una sátira que giraba en torno al intercambio de parejas en la mediana edad, una de esas cintas que hacen reír y reflexionar a partes iguales.

natalie wood retrato sexy

Natalie Wood poseía una belleza sencilla, sin estridencias, pero tremendamente magnética.

John Springer Collection
natalie wood retrato sexy

Retrato de una adolescente Natalie Wood, dos años antes de que rodaraRebelde sin causa.

Hulton Archive
natalie wood retrato

Estuvo nominada en tres ocasiones a los premios Oscar, pero nunca lo ganó. Sí recibió un Globo de Oro por la versión televisiva deDe aquí a la eternidad.

Ernst Haas

Natalie Wood, tocada por las adicciones

Tampoco se arrugó cuando tuvo que dar el salto a la pequeña pantalla, a pesar de ser una estrella de Hollywood. En este formato brilló en 1979 con dos trabajos muy distintos: el remake hecho serie de De aquí a la eternidad, por el que por fin premiaron su talento innato con un Globo de Oro, y The Cracker Factory, donde se metía en la piel de un ama de casa alcohólica que acababa ingresada en un psiquiátrico. Siempre le interesó hablar en público de estos temas, de salud mental y de adicciones, porque ella misma los sufría. Sacaba el tema en entrevistas, animaba a todo el mundo a acudir a terapia y exigía una cláusula en sus contratos que le permitiera acudir a su psiquiatra aunque fuera en mitad de un rodaje.

natalie wood retrato en la piscina

A Natalie Wood siempre le dio miedo el agua, se lo había inculcado su madre. Desgraciadamente falleció ahogada el 29 de noviembre de 1981.

Michael Ochs Archives

Natalie Wood, crónica de una muerte anunciada

Cuando hallaron su cuerpo sin vida en la costa de la isla de Santa Catalina, refugio de millonarios al suroeste de Los Ángeles, el 29 de noviembre de 1981, tenía 43 años. Estaba rodando la película Brainstorm, con Christopher Walken (aquí como uno de los mejores villanos de James Bond). Junto a él y a su marido, Robert Wagner –se habían vuelto a casar en 1972, aportando cada uno una hija de anteriores matrimonios y juntos habían tenido una tercera–, había salido a navegar en su barco Splendour. Era su escapada favorita, en familia o con amigos, donde recuperaba la calma cuando el trabajo se lo permitía. Pero aquella noche no encontró nada de eso. Falleció ahogada tras caer del barco. Así lo confirmó la autopsia, que detallaba algunas heridas en brazos, piernas y en una mejilla, además de un alto nivel de alcohol en sangre. Según el informe de la policía, la actriz sufrió un accidente al intentar volver a tierra a bordo de una lancha hinchable, pero no lo consiguió debido, supuestamente, a su estado de embriaguez. En el barco todos habían bebido y discutían sobre el futuro de la actriz: ¿debía buscar nuevos proyectos o dedicarse a sus hijas? A ella también le atormentaba, pero tenía claro que la decisión sería suya. El caso se reabrió en 2011, pero tampoco se llegó a ninguna conclusión. Lo único que se podría confirmar en esta trágica historia es que la gitana que leyó la mano a la emigrante rusa sabía lo que decía.



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